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Glucosa normal en perros y gatos: tabla de valores e insulina

Glucosa normal y objetivos en perros y gatos, cómo funciona la pauta de insulina dos veces al día, cómo hacer una curva de glucosa en casa y qué hacer ante una hipoglucemia.

11 min de lecturaPetVitals Team

Controlar en casa a un gato o un perro diabético se reduce a hacer tres cosas con constancia: la insulina siempre a la misma hora y con la comida, mediciones regulares de la glucosa en sangre y un registro por escrito que el veterinario pueda usar para ajustar la dosis. Las guías de la AAHA buscan un valor mínimo de unos 80 a 150 mg/dL (4,4 a 8,3 mmol/L), con los valores más altos cerca de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) en perros y de 300 mg/dL (16,7 mmol/L) en gatos. La hipoglucemia es la única urgencia que todo propietario debe saber reconocer a simple vista.

En resumen

  • Glucosa normal: en un perro sano ronda los 70 a 140 mg/dL (3,9 a 7,8 mmol/L); en un gato sano, los 70 a 150 mg/dL (3,9 a 8,3 mmol/L). Los intervalos de referencia exactos varían según el laboratorio.
  • Los objetivos del tratamiento son más amplios que los valores normales. Lo que se busca es una mascota sin síntomas y sin hipoglucemias, no una cifra perfecta.
  • La insulina se suele poner cada 12 horas, con la comida o justo después. El tipo y la dosis los decide el veterinario, y solo él puede cambiarlos.
  • Una curva de glucosa consiste en mediciones cada 2 horas durante un intervalo completo entre dosis. Muestra hasta dónde baja la glucosa (el nadir) y cuánto dura el efecto de la insulina.
  • Nunca pongas insulina a una mascota que no ha comido o que vomita sin llamar antes al veterinario, y nunca dupliques una dosis olvidada.
  • Debilidad, tambaleo, temblores o convulsiones pueden indicar hipoglucemia. Frota un poco de miel o sirope de glucosa en las encías y llama de inmediato al veterinario.

¿Aún no sabes si tu mascota tiene diabetes? Empieza por los síntomas de la diabetes en gatos y perros y nuestro comprobador de síntomas.

¿Cuál es la glucosa normal en perros y gatos?

Una mascota diabética en tratamiento con insulina tendrá valores más altos que una sana durante buena parte del día, y es lo esperable. La tabla reúne las cifras más citadas, con los objetivos de tratamiento de las guías de la AAHA sobre el manejo de la diabetes en perros y gatos. Aun así, los intervalos de referencia cambian entre laboratorios y glucómetros, y tu veterinario puede fijar objetivos distintos para tu mascota.

SituaciónPerrosGatos
Sano, en ayunasunos 70 a 140 mg/dL (3,9 a 7,8 mmol/L)unos 70 a 150 mg/dL (3,9 a 8,3 mmol/L)
Objetivo habitual de tratamiento a lo largo del día (AAHA; punto más bajo ideal 80 a 150 mg/dL)unos 80 a 200 mg/dL (4,4 a 11,1 mmol/L)unos 80 a 300 mg/dL (4,4 a 16,7 mmol/L)
Nivel a partir del cual la glucosa pasa a la orina (umbral renal, varía según la fuente)aproximadamente 180 a 220 mg/dL (10 a 12,2 mmol/L)aproximadamente 250 a 290 mg/dL (13,9 a 16,1 mmol/L)
Hipoglucemia, tratar como urgenciapor debajo de unos 60 mg/dL (3,3 mmol/L)por debajo de unos 60 mg/dL (3,3 mmol/L)

Para pasar de una unidad a otra, divide los mg/dL entre 18 para obtener mmol/L, o multiplica los mmol/L por 18 para obtener mg/dL. Anota siempre qué unidad muestra tu glucómetro: mezclarlas en el registro es un error frecuente.

Los gatos tienen una complicación añadida: la hiperglucemia por estrés. Un gato asustado en la clínica puede dar una glucosa muy por encima de 300 mg/dL sin tener diabetes. Es uno de los motivos por los que las mediciones en casa son tan valiosas en gatos: suelen ser más representativas que las de la consulta.

¿Cómo se pone la insulina a un perro o gato diabético?

La mayoría de los perros y gatos reciben insulina dos veces al día, con unas 12 horas de diferencia y coincidiendo con las comidas. La rutina importa tanto como la propia insulina.

Un día normal es así:

  1. Por la mañana: comprueba que tu mascota está animada y tiene ganas de comer. Ofrécele la ración ya medida.
  2. Cuando haya comido con normalidad, ponle la dosis de insulina prescrita, normalmente entre unos minutos y media hora después de la comida, según te indique el veterinario.
  3. Anota la hora, la dosis puesta, cuánto ha comido y cualquier cosa fuera de lo normal.
  4. Por la noche, 12 horas después: repite los mismos pasos con la segunda comida.
  5. Entre medias: premios pequeños y siempre iguales, y evita cambios grandes en el ejercicio sin comentarlo antes con el veterinario.

Algunas normas de manejo sirven para casi todas las insulinas:

  • Usa la jeringa que corresponde a la insulina. Las insulinas veterinarias suelen ser U-40 y las humanas, U-100. Con la jeringa equivocada, la dosis es incorrecta. El veterinario o el farmacéutico te dirán cuál necesitas.
  • Mézclala como indique el prospecto. Algunas insulinas se agitan y otras solo se hacen rodar con suavidad. Consérvala según las indicaciones, normalmente en la nevera, y revisa la fecha de caducidad y la fecha límite de uso una vez abierta.
  • Alterna los puntos de inyección a lo largo de los costados para que la piel no se engrose siempre en el mismo sitio.
  • Que la insulina la ponga una sola persona, o que en casa se use un registro compartido, para que nunca se ponga una dosis dos veces por error.

La alimentación también forma parte del plan. Muchos veterinarios recomiendan para los gatos una dieta baja en carbohidratos y rica en proteínas, algo que respaldan las guías de consenso de la International Society of Feline Medicine (ISFM) sobre la diabetes felina, y para muchos perros dietas constantes ricas en fibra o específicas para diabéticos. Algunos gatos tratados pronto y bien entran en remisión diabética y dejan de necesitar insulina, otra razón para controlarlos en casa: un gato que se acerca a la remisión puede sufrir una hipoglucemia con una dosis que antes era la adecuada. Los perros casi siempre necesitan insulina de por vida.

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¿Qué hacer si tu mascota diabética no come, vomita o se te olvida una dosis?

Estas son las normas que los veterinarios enseñan con más frecuencia. Tu veterinario puede darte instrucciones algo distintas para tu mascota, y las suyas tienen prioridad.

  1. No come o vomita: no le pongas la dosis habitual de insulina. Llama al veterinario para que te indique qué hacer. Insulina sin comida es el camino clásico hacia la hipoglucemia.
  2. Dosis olvidada: no dupliques la siguiente. Lo habitual es saltarse la dosis olvidada y retomar la pauta normal en la siguiente comida. Pregunta a tu veterinario qué prefiere que hagas.
  3. No sabes si se la has puesto: dala por puesta y espera a la siguiente dosis prevista. Unas horas con la glucosa algo alta es mucho más seguro que una dosis doble.
  4. Vómitos, falta de apetito, debilidad y aliento dulzón o con olor a acetona: pueden indicar cetoacidosis diabética, que es una urgencia. Acude al veterinario ese mismo día.

¿Cuáles son los síntomas de la hipoglucemia en perros y gatos y qué hacer?

Hipoglucemia significa que la glucosa en sangre ha bajado demasiado, normalmente por exceso de insulina, una comida saltada, vómitos, un ejercicio poco habitual o un gato que está entrando en remisión. Puede aparecer rápido.

Presta atención a:

  • Letargo, apatía o una tranquilidad poco habitual
  • Debilidad, tambaleo o andar como si estuviera borracho
  • Temblores, espasmos o inquietud
  • Desorientación, mirada fija o aparente ceguera
  • Convulsiones o colapso

Qué hacer, según las recomendaciones veterinarias habituales:

  1. Si tu mascota está alerta y puede tragar, ofrécele enseguida su comida habitual.
  2. Si no quiere comer o está demasiado débil, frota con el dedo un poco de miel o sirope de glucosa en las encías. No le eches líquido en la boca si no traga bien, porque podría aspirarlo.
  3. Llama de inmediato a tu veterinario o a la clínica de urgencias más cercana, aunque parezca recuperarse. La hipoglucemia puede repetirse.
  4. No pongas la siguiente dosis de insulina hasta que un veterinario te lo indique.
  5. Si tienes glucómetro, mide la glucosa y apunta el valor y la hora.

Guarda la miel o el sirope de glucosa en un sitio que todos en casa conozcan.

¿Cómo se hace una curva de glucosa en casa?

Una curva de glucosa es una serie de mediciones a lo largo de un intervalo completo entre dosis, normalmente cada 2 horas durante 12 horas, tal como describen las guías de la AAHA. El veterinario la usa para ver el punto más bajo, cuándo se produce y cuánto dura el efecto de la insulina. Muchos veterinarios prefieren las curvas hechas en casa porque una mascota tranquila en su entorno da cifras más realistas, sobre todo los gatos.

Qué necesitas:

  • Un glucómetro recomendado por tu veterinario. Los glucómetros calibrados para uso veterinario están pensados para la sangre de perros y gatos; los de uso humano pueden dar lecturas distintas, así que usa siempre el mismo aparato.
  • Lancetas, tiras reactivas y discos de algodón

Pasos:

  1. Elige el punto de extracción que te enseñó el veterinario. En gatos suele ser el borde de la oreja; en perros son habituales la oreja, la cara interna del labio o una almohadilla.
  2. Haz la primera medición justo antes de la comida y la insulina de la mañana. Es el tiempo cero.
  3. Dale de comer y pon la inyección como siempre. No cambies la rutina el día de la curva.
  4. Mide cada 2 horas hasta que toque la siguiente dosis. Si los valores bajan rápido o se acercan al límite inferior, el veterinario puede pedirte mediciones cada hora en torno al punto más bajo.
  5. Anota cada valor en el momento con la hora exacta y lo que haya comido.
  6. Envía los resultados al veterinario y espera su decisión antes de cambiar nada.

Algunos veterinarios usan monitores continuos de glucosa, pequeños sensores que se colocan en la piel y registran la glucosa durante un máximo de unas dos semanas; los coloca e interpreta el veterinario. También puede pedir una determinación de fructosamina, que refleja la glucosa media de aproximadamente las una a tres semanas anteriores, y pedirte que revises la glucosa o las cetonas en orina con tiras reactivas. Nada de esto sustituye a observar a tu mascota.

¿Qué debe incluir el registro de una mascota diabética?

Un buen registro responde a las preguntas que te hará el veterinario. Llévalo siempre igual:

  • Fecha y hora de cada comida, y cuánto ha comido
  • Tipo de insulina, dosis puesta y quién la puso
  • Valores de glucosa con la hora y la unidad
  • Cuánta agua bebe y con qué frecuencia orina, si puedes estimarlo
  • Peso, una vez a la semana y en la misma báscula
  • Cualquier cosa fuera de lo normal: vómitos, letargo, una comida saltada, un cambio en la actividad

Que beba y orine más es una de las primeras señales de que el control se está perdiendo. Si no sabes qué es lo normal, nuestra guía sobre cuánta agua debe beber un perro o un gato da cifras por kilo y explica cómo medir en casa lo que bebe. La pérdida de peso también importa: pesarlo cada semana es un control sencillo, y nuestra tabla de peso de gatos por raza recoge los rangos habituales.

¿Cómo registrar la glucosa y la insulina en PetVitals?

En PetVitals puedes añadir cada medición de glucosa y cada dosis de insulina como un registro de salud en el perfil de tu mascota, junto con el peso y los síntomas, y programar recordatorios dos veces al día vinculados a las horas de comida. La gráfica de glucosa muestra los valores a lo largo de días y semanas, así que un día de curva o un cambio gradual se ven fácilmente. Antes de la consulta puedes exportar un informe en PDF con las mediciones, las dosis y los pesos para compartirlo con el veterinario. El asistente de IA responde preguntas a partir de los registros de tu mascota, pero no cambia dosis y te avisa cuando algo necesita un veterinario.

¿Cuándo llamar al veterinario?

Llama ese mismo día si tu mascota diabética:

  • Rechaza una comida o vomita
  • Parece débil, se tambalea, está desorientada o tiene una convulsión (trátalo primero como hipoglucemia)
  • Bebe y orina bastante más de lo habitual, o pierde peso
  • Tiene una glucosa por debajo del límite inferior que te dio el veterinario, o valores muy altos repetidos
  • Respira rápido, está muy decaída o tiene el aliento dulzón o con olor a acetona

En gatos, consulta también las señales de que tu gato está enfermo; muchas de las primeras señales de un problema son sutiles.

Este artículo es informativo y no sustituye al veterinario. El tipo de insulina, la dosis y los objetivos los fija tu veterinario para tu mascota. Si en algún momento tienes dudas, llama a tu clínica.

Al principio la diabetes supone mucho que aprender, pero con una rutina estable y un registro claro la mayoría de las familias la llevan bien. PetVitals está disponible para iPhone y Android si quieres tener ese registro en un solo sitio.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el nivel normal de glucosa en un perro o un gato?+

Un perro sano suele estar en unos 70 a 140 mg/dL (3,9 a 7,8 mmol/L) y un gato sano en unos 70 a 150 mg/dL (3,9 a 8,3 mmol/L). Los intervalos de referencia varían entre laboratorios y glucómetros. Las mascotas diabéticas en tratamiento con insulina se mantienen normalmente en un rango objetivo más amplio que fija el veterinario.

¿Qué glucosa se busca en un perro o gato diabético?+

Las guías de diabetes de la AAHA buscan un valor mínimo de unos 80 a 150 mg/dL (4,4 a 8,3 mmol/L), con los valores más altos cerca de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) en perros y de 300 mg/dL (16,7 mmol/L) en gatos. Lo principal es una mascota sin síntomas y sin hipoglucemias. Tu veterinario puede fijar objetivos distintos para tu mascota.

¿Debo ponerle la insulina si mi mascota diabética no ha comido?+

No le pongas la dosis habitual a una mascota que no ha comido o que vomita sin llamar antes al veterinario. La insulina sin comida puede bajar la glucosa a niveles peligrosos. El veterinario te dirá si saltarla, reducirla o esperar.

¿Qué hago si se me olvida una dosis de insulina?+

No dupliques la siguiente dosis. En la mayoría de los casos la dosis olvidada se salta y se retoma la pauta normal en la siguiente comida, pero pregunta a tu veterinario qué prefiere. Si no sabes si se la has puesto, dala por puesta.

¿Cuáles son los síntomas de hipoglucemia en perros y gatos?+

Debilidad, tambaleo, temblores, desorientación, una tranquilidad poco habitual, convulsiones y colapso. Si tu mascota no puede comer, frota un poco de miel o sirope de glucosa en las encías y llama de inmediato a tu veterinario o a la clínica de urgencias más cercana, aunque parezca recuperarse.

¿Cada cuánto hay que hacer una curva de glucosa en casa?+

Una curva suele consistir en una medición cada 2 horas durante un intervalo de 12 horas entre dosis, empezando justo antes de la comida y la insulina de la mañana. Cada cuánto repetirla lo decide el veterinario, normalmente tras un cambio de dosis o cuando cambian los síntomas. Envía los resultados al veterinario en lugar de ajustar la dosis por tu cuenta.

¿Es peligrosa una glucosa de 300 mg/dL en un perro o un gato?+

Depende del animal y del contexto. 300 mg/dL (16,7 mmol/L) está muy por encima de lo normal en un animal sano. En un gato diabético con insulina es el límite alto del rango objetivo habitual (unos 80 a 300 mg/dL), así que una lectura aislada puede ser aceptable. En un perro diabético está por encima del objetivo de unos 80 a 200 mg/dL. Importa más la curva completa que un valor. Consulta al veterinario si las lecturas siguen altas, y de inmediato si tu mascota deja de comer, vomita, está decaída o tiene cetonas en la orina.

¿Cuál es la glucosa normal de un gato o un perro después de comer?+

En un perro o un gato sanos, la glucosa sube solo un poco después de comer y suele quedarse dentro del rango en ayunas o justo por encima: unos 70 a 140 mg/dL en perros y 70 a 150 mg/dL en gatos. El estrés, por ejemplo en la clínica, puede disparar la lectura de un gato. En un animal diabético, el valor después de comer depende de la dosis y el horario de la insulina: valóralo frente al rango objetivo de tu veterinario y la curva completa, no por un solo número.

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